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La explotación de los niños

 

El pasado sábado la Organización Internacional del Trabajo conmemoró el Día Mundial Contra el Trabajo Infantil. Este importante evento donde el mundo entero condenó la explotación de los niños y niñas, poco o nada fue considerada como importante por el gobierno y sociedad en general en nuestro país, donde un aproximado  de 800,000 niños y jóvenes son explotados.

 

La protección de la niñez se queda en papeles y en lujosos salones de hoteles capitalinos donde las autoridades se dedican a maquillar cifras, que destacan que ahora no hay niños fuera de las aulas de clases, cuando todos sabemos que eso es falso, porque en las ciudades es común ver a un niño o niña haciéndole de comerciante o limpiando vidrios de autos o hasta de payaso para poder llevar el sustento a su hogar.

 

Y si nos trasladamos al área rural la situación es más alarmante ya que muchos, sobre todo los varones, dejan de ir a las escuelas para ayudarle al papá con un machete o azadón, mientras las niñas se quedan en sus casas preparando las tortillas, la comida y otras tareas del hogar,  produciendo estos hechos una terrible deserción en los centros educativos, lo que es visto con indiferencia por parte del ministro de Educación, el presidente Juan Orlando y el Partido Nacional que gobierna.

 

Lejos de propiciar o desarrollar políticas públicas  para que los niños no abandonen los centros educativos y se inserten en los procesos de transformación, que solo se logran a través de la educación,  lo que el Partido Nacional y Juan Orlando están haciendo  es cerrar escuelas y colegios diurnos y nocturnos, y como contra acción comprando armas y construyendo  cárceles modernas.

 

De esta manera el Estado hondureño orilla y condena  a la juventud y niñez a la ignorancia y a ser explotados  por el trabajo a temprana edad, convirtiéndolos en presas fáciles del crimen organizado.

 

El problema de la niñez trabajadora o explotada es complejo y tiene muchos factores de incidencia, pero se resume en la pobreza y la falta de oportunidades, que deberían ser propiciadas por el gobierno,  pero al contrario lo que hace es atenuar la crisis, al destinar pocos recursos para la educación y por ende a ofrecer centros educativos destruidos,  eliminar la  merienda escolar y otras necesidades, que obliga a que los niños estén en los basureros.

 

Tampoco vamos a obviar que en muchos casos, la explotación infantil, se da por la irresponsabilidad de los padres, quienes al no estar preparados para asumir una función tan delicada, orillan e incluso obligan a sus hijos mediante golpes y maltratos, a ir a trabajar para que les ayuden con la carga o en el peor de los casos para que los mantengan y les colaboren con sus vicios.

 

La explotación infantil es ahora transnacional mediante bandas de proxenetas que se dedican a la explotación sexual de niñas y niños, o grupos de sicarios y narcotraficantes que reclutan a los infantes para asesinar o traficar con drogas.

 

En resumidas cuentas nos podemos volver locos buscando las razones del por qué se da la explotación infantil y no llegaremos a otra conclusión que al padecimiento y sufrimiento de los niños y niñas, pero en todo esto, podemos encontrar de manera simple  al responsable, “el  Gobierno”,  por no tener políticas claras para la protección de la niñez y juventud.

 

Ante la indiferencia del gobierno y la sociedad en general somos los maestros los llamados  a iniciar un proceso de lucha para que junto a los padres iniciemos una lucha que dignifique la niñez, que se elimine el trabajo infantil y que éstos se estén formando en los centros educativos.

 

Por más que nos hablen de reformas al Código de la Niñez y la Adolescencia, y otros instrumentos jurídicos internacionales, la situación sigue igual, porque la explotación infantil  se va extendiendo cada día más.

 

Las iglesias, la empresa privada, las Universidades, en vez de quejarse de los altos niveles de criminalidad, deberían  buscar el fondo de esta descomposición social,  y al descubrirlo se van a dar cuenta que toda esta problemática, se origina por la poca inversión en la educación pública.

 

No al trabajo infantil

Defendamos la Escuela Pública

Rescatemos el aula de clases

Porque nos asiste la razón, persistimos en la lucha

 

Junta Central Ejecutiva del Colprosumah