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DÍA DEL ESTUDIANTE

Un país civilizado se mide por las políticas que implementa su gobierno para proteger a los sectores más vulnerables de la sociedad, en este caso la  niñez, juventud y adultos  mayores.

Toda administración pública debe definir en su plan de gobierno un presupuesto orientado a dar la protección necesaria para estos tres grupos antes mencionados, pero en Honduras esto no ocurre porque las prioridades son otras.

En el caso específico de la niñez nos preguntamos cuánto recurso económico es destinado  para su educación y salud, que les garantice una etapa de su vida llena de alegría con espacios físicos para la recreación, pero siempre bajo la seguridad y no en parques llenos de criminales y delincuentes.

En cuanto a la juventud se requiere el acceso a la educación sin restricciones ni ataduras, una educación liberadora y no basada en dogmas  de una sociedad sometida, tal como lo definió el pedagogo brasileño Paulo Freire, que mediante la pedagogía de la liberación, nos hablaba de la necesidad de considerar al sujeto como un ser pensante y crítico.

Para los y las jóvenes también es necesario que en todos los centros educativos se garantice una pedagogía moderna, con áreas deportivas, laboratorios, bibliotecas, profesores de inglés y que no sean perseguidos por sus inquietas iniciativas de querer cambiar su país y el mundo, cosa que en la actualidad es penalizada y satanizada.

Y en el caso del adulto mayor, quienes en el  ocaso de sus vidas y después del sacrificio de haber dado todo a su familia y a la patria, es justo  que se les garantice un retiro digno o una jubilación, que les asegure al menos un plan de salud decoroso que les permita  vivir a plenitud los últimos días de sus vidas y no ser abandonados por sus familias o el Estado, como ocurre en la actualidad.

Al revisar lo  antes dicho, nos damos cuenta  que este país donde vivimos  es un remedo  de lo que un ciudadano puede esperar y que ninguno de los escenarios anteriores, están siendo o han sido mínimamente considerados por éste y los gobiernos anteriores.

El 11 de junio próximo se celebrará en Honduras  EL DÍA DEL ESTUDIANTE, en honor al nacimiento del padre José Trinidad Reyes, el prócer nacional que fundó las bases de la educación superior en el país.

Este año, los y las estudiantes celebrarán su día en una de las peores épocas de la historia de Honduras donde sus derechos, sus necesidades, no están siendo consideradas, porque para el actual gobierno representan un peligro como un grupo social organizado, ya que para quienes nos gobiernan todo aquel que piensa diferente  es enemigo del sistema.

Recordamos hace poco tiempo cuando estudiantes del Central salieron a protestar para exigir que se les dotara de pupitres, agua, luz y otros requerimientos, pero la respuesta fue un estudiante muerto, dos desaparecidos, otros  golpeados y un director  destituido.

Frente a esta justa exigencia, como también lo están haciendo los estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, algunos medios de comunicación, que desde luego son tarifados por el gobierno, los llaman pandilleros o delincuentes o que sencillamente están politizando la lucha. Esto demuestra la poca capacidad y tolerancia que tiene el actual gobierno para dialogar con los estudiantes y con la sociedad en general.

Los jóvenes estudiantes por estar en contra de las políticas del actual gobierno se han convertido en una amenaza latente para el gobierno de Juan Orlando Hernández y para sus pretensiones reeleccionistas, ya que un alto porcentaje ya tiene el derecho a ejercer el sufragio, y seguro lo castigará en las urnas.

¡Qué vivan los estudiantes!

Defendamos la Escuela Pública

Rescatemos el aula de clases

Porque nos asiste la razón, persistimos en la lucha.

Junta Central Ejecutiva

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